La Comisión
Andina de Juristas, organización regional que aglutina a juristas identificados
con la paz, la democracia y la plena vigencia de los derechos humanos, condena la inminente invasión militar
promovida por los Estados Unidos a Siria bajo el argumento de que el gobierno
de este país está utilizando armas químicas, sin siquiera saber los resultados
de la investigación realizada al respecto por la ONU con la aprobación del
propio gobierno Sirio.
No es la primera
vez que los Estados Unidos usa pretextos que jamás son comprobados y que por el
contrario terminan siendo desmentidos posteriormente, para invadir territorios
ajenos, atropello que generalmente encubre otras intenciones.
Resulta
contradictorio que el Presidente Barack Obama
hace poco emita un emotivo discurso en homenaje a los 50 años de la marcha por
la paz promovida por uno de los personajes más emblemáticos de la lucha por los
derechos civiles en los Estados Unidos como lo es Martin Luther King y días
después resulte preparando una injusta, arbitraria e inhumana invasión militar,
transgrediendo todas las normas del Derecho Internacional de los Derechos
Humanos, en especial del Derecho Internacional Humanitario.
Armar rebeldes
para luego ordenar la intervención de la OTAN no es algo nuevo para los Estados
Unidos, como no lo es la acusación de
poseer o utilizar armas de destrucción
masiva que en el caso de Irak resultó no ser cierto, aunque el cuestionamiento
a los gobiernos que sí lo hacen depende del tipo de relación que en el momento
se sostenga. Recuérdese que en determinada circunstancia Saddam Hussein aliado
estratégico coyuntural del país del norte, fue respaldado en la utilización de
armas químicas en el intento de exterminio de la nación kurda, así como para combatir a la
revolución iraní.
